Al sur de España, «verde, blanca y verde» reluce Andalucía, la comunidad autónoma más poblada de España, la segunda con mayor extensión, tras Castilla y León y en la que residen más de 8,5 millones de personas. Cuenta con ocho provincias y un rico patrimonio natural, histórico y cultural por todos conocidos. Un territorio tan extenso y variado, con una diversidad de paisajes y climas como tesoro, que la convierten en destino ideal para recorrerla en cualquier estación del año.
Andalucía es fruto del paso de pueblos como el íbero, el celta, el fenicio, el cartaginés, el romano o el musulmán, que han ido dejando su legado en nuestra tierra desde hace siglos. No es hasta el siglo XIII cuando se incorpora al español el topónimo Andalucía, traducción del gentilicio árabe para los territorios de al-Ándalus.
El artículo 2 de la Constitución Española reconoce y garantiza el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones españolas. En base a ello, el 28 de febrero de 1980, se celebra el referéndum por el que Andalucía llega a constituirse como comunidad autónoma, con plenas competencias y gobierno propio. Y ya en 1981 se aprueba el Estatuto de Autonomía, la norma de mayor importancia para los andaluces tras la Constitución y que otorga a Andalucía la condición de nacionalidad histórica.
En abril de 1983 el Parlamento de Andalucía reconoce a Blas Infante como Padre de la Patria Andaluza.
Inspirada en los colores de los paisajes andaluces, la ‘blanquiverde’ fue aprobada en 1918 por la Asamblea de Ronda. En ella se incluye el escudo, cuya leyenda es ‘Andalucía por sí, para España y la humanidad’ y está integrado por la figura de un Hércules que sujeta a dos leones entre columnas.
El himno compuesto por José del Castillo Díaz y con letra de Blas Infante está inspirado en el Santo Dios, un canto religioso popular que los campesinos y jornaleros de algunas comarcas andaluzas cantaban durante la siega.
¡Feliz Día de Andalucía, andaluces!

“Si no has nacido en el sur moja tus manos en mi, tendrás amor y salud y te llevarás de aquí, la alegría de vivir que tiene el pueblo andaluz”.

«Andalucía es una tierra grande, hermosa, vieja y sabia. Siéntase orgulloso de ser andaluz».

[enlace Junta de Andalucía]

 

ANDALUCÍA…. ¡GRANDE! – de Antonio Ares Camerino

Hay que remontarse a Platón. En sus diálogos de Tineo y Crítias (360 a.C.) hablaba de una civilización muy rica, poderosa militarmente, culta y con tecnologías futuristas e impensables para la época. Esa tierra de promisión se encontraba más allá de las Columnas de Hércules, muy cerca del estrecho donde confluyen el Mare Nostrum y la Mar Océana, desde donde se ven dos continentes.

Los íberos, celtas y tartessos contactaron con fenicios y griegos, buscaban terrenos fértiles y comercio, y conformaron un crisol multicultural que ninguna tierra nunca tuvo. En Gades, quiso el emperador romano Augusto que empezara la más larga calzada construida durante el Imperio Romano. Atravesaba la Bética de sur a norte, convirtiéndose en el primer hito de construcción de un espacio europeo único. Y llegaron los suevos, vándalos, alanos y visigodo. Fue la Batalla del Salado la que marcó el punto de inflexión. Del sur llegó tal esplendor que llegamos a ser Califato. Mas de media España y gran parte del norte de África estaba bajo el dominio de los Omeyas.

Andalucía se convirtió en la cuna de la aritmética, la geometría, la filosofía, la ciencia y la medicina en todo el mundo conocido. Y empezó el resurgimiento cristiano con las Navas de Tolosa. Y ya coexistían sinagogas, mezquitas y templos cristiano. Y el Reino Nazarí brilló a los atardeceres desde el mirador de San Nicolas, y se siguió conviviendo entre culturas.
Y se descubrió un Nuevo Continente y se dio la primera Vuelta al Mundo. Se fundaron ciudades y universidades, y un idioma a caballo entre San Millan de la Cogolla, Triana, Cadiz y el Andévalo se convirtió en leguaje universal. Y el trasiego trajo riqueza, y fuimos Emporio del Orbe. Y las idas y vueltas impregnaban el folclore, las razas, los cantes y las costumbres. Y supimos esquivar con dignidad las imposiciones castellanas, en espera de un Siglo de Oro, totalmente nuestro, del que se han apoderado otros. Y pusimos a Napoléon en retirada, mientras nos convertíamos en el polo comercial y multicultural con la casa de Contratación como bandera. Y gritamos libertad, igualdad en derechos, libertad de expresión y de prensa y que la felicidad del pueblo era la razón de ser de un Gobierno. Y nuestra guitarra, nuestro cante y nuestro baile se hicieron universales. Mientras la Generación del 27, la música de Manuel de Falla y la pintura de Pablo Ruiz Picasso y Carmen Laffón nos ponían en el candelero. Y sufrimos una Guerra Civil, y el terrorismo independentista se cebó con nuestros paisanos. Y logramos una Independencia a pesar de algunos. Y aquí estamos como un pueblo grande y orgulloso de ser de Andalucía.

Ningún otro himno, de ningún otro país tiene un alegato tan sublime. ¡Por Andalucía, por España y por la Humanidad!

 

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